Llevo varios días dándole vueltas a la cabeza, (cual niña de exorcista, bueno no tanto) a la polémica levanta por las últimas fotos de Uma Thurman y de lo que pasó con Renée Zellweger, a la cual incluso le han atribuido eso de “hacer un Zellweger”, pero no quiero escribir aquí de eso, bastante se ha dicho ya, y además al final lo de Uma ha sido culpa de un mal maquillaje o de una buena campaña de publicidad de cara a su nuevo trabajo, quién sabe. De todos modos , ellas son libres de hacer lo que les dé la gana si se ven mejor y además como dicen “con dinero chufletes”. Este tipo de cambios los ha habido siempre, la cirugía es muy antigua y la perfección del Hollywood de antaño muchas veces también se conseguía a golpe de bisturí o como dicen los ingleses “Nip and Tuck”. Hoy quiero hablar de esos Zellweger (¡no volveré a usar la expresión, lo prometo!) en el mundo del juguete, si del juguete, que los ha habido y muchos, salvo los Playmobil que siguen más...
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