lunes, 24 de octubre de 2016

HABLAMOS DE CINE: LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA

Una de mis películas favoritas es Las normas de las casa de la sidra, basada en la novela de John Irving, la cual en inglés tiene el mismo nombre The Cider House Rules, y en castellano se tradujo por Príncipes de Maine Reyes de Nueva Inglaterra.



Si bien vi la película y me enamoré de ella antes de hacerlo del libro, no sabría cual elegir, aunque sin duda la película y el guión firmado por el propio Irving tienen un encanto particular, que tal vez la novela más dura, no posea. De todos modos recomiendo ver primero la película, y si gusta leer el libro que sin duda cambia considerablemente la historia es sus 600 páginas.



La historia nos cuenta el camino hacia la madurez de un huérfano, Homer Wells, que nunca es adoptado y termina siendo el hijo adoptivo del orfanato St. Cloud’s y de su médico el Doctor Larch, éste encontrará en Homer no sólo un pupilo si no un hijo. Pero Homer siente que se está perdiendo algo en su vida y no para de repetirse las palabras que lee a los niños Si he de resultar yo el héroe de mi propia vida, o si ha de ocupar ese puesto otro cualquiera, habrán de revelarlo estas páginas.  Homer deja el orfanato con una pareja que llegó para evitar tener hijos, y se va a la costa,  emprenderá un viaje que le llevará a descubrir que el mundo es egoísta pero bello, que le enseñará que su casa y su labor está en el lugar que dejó.


Me gusta esta historia entre un padre y un hijo que no lo son, pero que se quieren como si lo fueran. Lo mucho que se echan de menos cuando Homer decide ver mundo, aunque no irá muy lejos, y descubren lo que antes obviaban que son una familia y lo mucho que se quieren.


No tengo ninguna duda de que tenía que haber ganado el Oscar a mejor película de ese año, porque no es que compitiera con un rival mejor, (American Beauty no es tan transgresora y buena como muchos alaban, vamos que en Europa ya se veía ese cine desde hacia 20 años, y salvo Kevin Spacey que se salva, Anette Benning para mi gusto está sobre-actuada)


Pero no ganó por la campaña que se hizo en contra de ella, que la tacharon de pro abortista, para mi entender una polémica inexistente, puesto que la película ni es pro abortista ni todo lo contrario, ya que si bien nos presenta a un personaje, el Doctor Wilbur Lars que si puede defender el aborto, en Homer y los demás huérfanos tenemos la otra cara de la moneda.



Por eso me molestó mucho que al final tanto la obra de Lasse Hallstrom, como la de John Irving quedara reducida meramente a un film pro abortista, y que no se vieran en ellas otros valores como la familia, la vida, la amistad, el amor, la necesidad de sentirse útil.


Al final y aunque no es lo más importante consiguió dos Oscars uno para Michael Caine, por su papel de doctor Larch y otro a John Irving por la adaptación de su novela, que tengo la suerte de tener y que es muy bueno también, destaco también la preciosa partitura de Rachel Portman, la fotografía y la dirección, pero bueno no siempre las mejores películas pueden ganar.



Buenas noches príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra.